“La violencia no se combate con más violencia”: entrevista a Andrea Tuana

15 Sep 2019 | Contenidos

Andrea Tuana sobre Vivir sin miedo: “criminaliza la pobreza, y la pobreza se ha feminizado y se ha infantilizado”

La reforma propuesta por el sector que lidera Jorge Larrañaga, y que se plebiscitará en octubre, propone una escalada de violencia para combatir la inseguridad, perjudica directamente a las mujeres y niños pobres, y no presenta ninguna solución de fondo para los problemas de la violencia de género. Así lo expresa Andrea Tuana, que dialogó brevemente con el EFD.

Tuana es trabajadora social y cuenta con una maestría en políticas públicas de igualdad. Dirige El Paso, una asociación civil que trabaja en territorio en pos de la defensa de los derechos de aquellos más afectados por la violencia, el abuso sexual, la discriminación y la exclusión social.

Desde su mirada profesional, y como activista por los derechos humanos de mujeres, niñas, niños y adolescentes, Tuana opina que la reforma que se promociona con el título de “Vivir sin miedo”, en los hechos, supondrá un aumento de la violencia y la criminalización de los sectores más vulnerables de la sociedad.

Tuana reflexiona sobre cómo pueden analizarse los posibles efectos de esta reforma desde una perspectiva de género y expone los principales argumentos para no votarla en octubre.

En líneas generales, ¿cuáles son los argumentos para rechazar la reforma?

Son varios los argumentos. Las medidas que se están proponiendo son medidas punitivas, medidas que militarizan la seguridad. Es un riesgo muy alto para toda la ciudadanía cuando se militariza la seguridad, pero mucho más alto para aquellas personas, especialmente jóvenes, que viven en sectores de extrema desigualdad, donde los niveles de abuso de las autoridades y los niveles de riesgo que pueden vivir y sufrir son muy altos.

Lo mismo sucede con el tema de los allanamientos nocturnos. Ya de por sí los allanamientos son una situación súper violenta; mucho más violento es poder ingresar a un hogar en la noche, en donde además puede haber niños, y eso puede generar situaciones de enorme terror, situaciones traumáticas, situaciones de un nivel de violencia institucional muy importante.

Además, esas acciones, cuando se hacen, se tienen que hacer con todas las garantías y también bajo la mirada y los ojos de una comunidad que puede estar atenta a lo que está pasando. No en horas de la noche, cuando la comunidad ya está resguardada en sus casas y no existe esa posibilidad de estar presenciando, mirando y, de alguna forma, ejerciendo una veeduría de esas situaciones.

La violencia no se combate con más violencia, y que esta reforma de alguna manera proponga combatir el problema de la seguridad con una escalada de mayor violencia, eso es algo a lo que nos oponemos muy fuertemente, como filosofía y como principio de acción frente a estas situaciones.

¿Cómo puede mirarse el impacto de esta reforma desde una perspectiva de género? ¿Cuáles serían las consecuencias de su aplicación para mujeres e infancias?

Cuando se combate la inseguridad con medidas punitivistas, lo que termina pasando es que se criminaliza la pobreza, y la pobreza se ha feminizado y se ha infantilizado.

Por lo tanto, los primeros que van a terminar criminalizados, perseguidos, sospechados, son los adolescentes de los barrios pobres y las mujeres jefas de hogar que, por ejemplo, terminan en el narcomenudeo o en el microtráfico, como se le llama, para tratar de llevar el pan a sus familias.

Que todas esas situaciones se persigan, y se lo haga con la posibilidad de hacer allanamientos, por ejemplo, creo que agudiza y profundiza una problemática que es social y que tiene que ser resuelta a través de medidas y políticas sociales, y no a través de políticas de criminalización de la pobreza.

¿Se plantea alguna medida en relación con la violencia de género?

Con respecto a la violencia de género, lo que he escuchado es el endurecimiento de penas, sobre todo en los casos de abuso sexual, propuestas como la cadena perpetua. En lo personal no estoy de acuerdo, considero filosóficamente que todas las personas tienen que tener posibilidad de tener procesos de rehabilitación, o por lo menos de intentarlo. Creo que en un marco de derechos humanos es impensable suponer que una persona va a estar toda su vida encarcelada.

Las medidas que propone esta reforma no atienden a los factores de producción de los problemas de inseguridad, sino que lo que pretende son medidas punitivas, ejemplarizantes.

Para poder trabajar en verdaderas propuestas de transformación, de prevención y de erradicación de la violencia basada en género hay que trabajar en políticas de educación, en políticas sociales y también en un sistema de respuesta que pueda dar caminos de salida certeros a las personas que están sufriendo las situaciones. Y en esta reforma no se plantea ninguna política de este tipo.

Más información:

Articulación Nacional en contra de la reforma constitucional propuesta por la campaña “Vivir sin miedo”

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