Día internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.

Desarrollo, datos de Uruguay y fuentes

11 Feb 2019 | Comunicados

En el 2015, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró al 11 de febrero como el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, para promover y potenciar el acceso y desarrollo pleno y equitativo en la ciencia para las mujeres y las niñas.

El sistema ha establecido como natural que existan áreas del conocimiento propias a cada género, pero el sexismo en el campo científico no es exclusivamente una cuestión vinculada a lo “natural”, sino que es parte de la construcción androcéntrica del saber. Cuando niñas y mujeres manifiestan interés, vocación y posibilidad de desarrollo en esferas reservadas a lo masculino, encuentran diversos obstáculos y dificultades que van desde los prejuicios, la degradación —la condición de inferioridad por el solo hecho de ser mujer— hasta la imposibilidad de acceso a esferas académicas de investigación, financiamiento y dedicación.

Deconstruir la noción de “neutralidad de la ciencia” posibilita abrir preguntas no solamente para evidenciar las relaciones desiguales en el acceso y en el desempeño dentro del campo científico, sino también para lograr problematizarlo en tanto corpus epistémico que ha legitimado y garantizado las desigualdades estructurales del sistema dominante.

Avances y retrocesos

No solo la entrada al ejercicio profesional dentro de las disciplinas científico-técnicas ha sido difícil para las mujeres, sino que históricamente también hemos estado limitadas en el acceso a los avances científicos de calidad.

Y es que como la ciencia ha sido históricamente un patrimonio de hombres, las investigaciones han tenido una perspectiva tendiente a lo masculino y sus conclusiones luego han sido universalizadas, como si lo masculino fuera la medida de todas las cosas, el objeto universal de estudio.

Esta distorsión androcentrista y sus consecuencias se dan en muchas disciplinas científicas. Un ejemplo muy ilustrativo surge de la medicina: es popularmente sabido que los síntomas de un infarto son dolor y presión en el pecho y dolor intenso en el brazo izquierdo. Sin embargo, estos son los síntomas de un infarto en un hombre. En las mujeres, los infartos se presentan con dolor abdominal, estómago revuelto y presión en el cuello.

Algo similar sucede con los métodos anticonceptivos: las mujeres tenemos una enorme variedad en el mercado, con distintos grados de impacto sobre nuestra salud, mientras que para los hombres solo están disponibles la vasectomía y el condón. La medicina, la industria farmacéutica y los avances científicos excluyen a los hombres de los métodos de planificación familiar y es el cuerpo de la mujer el centro de experimentación para el control de la fertilidad. Al mismo tiempo que exonera a los hombres de la carga y la responsabilidad, nos deja a las mujeres como principales responsables de la anticoncepción.

Abriendo caminos

A pesar de los múltiples obstáculos que han alejado a las mujeres como sujetos de la ciencia, algunas lograron sortear todas las piedras del camino y abrieron paso a otras. En este día las recordamos porque la ciencia, tal como la conocemos hoy, no sería posible sin ellas. Y porque ser mujer y dedicarse a la ciencia es un acto revolucionario.

La única persona que ha ganado el premio Nobel en dos disciplinas distintas es una mujer: su nombre es Marie Slodowska, pero posiblemente la conozcan por el apellido de su marido, Curie. Marie Slodowska nació en Polonia en 1867 y en 1903 recibió el Nobel de Física junto a su esposo Pierre Curie por el descubrimiento y el trabajo pionero en el campo de la radioactividad y los fenómeno de la radiación. En 1911, Marie Slodowska Curie recibió el Nobel de química. A ella le debemos lo que hoy se denomina la edad del átomo.

Ida Holz, nacida en Montevideo el 30 de enero de 1935, es ingeniera, profesora e investigadora pionera en el campo de la computación y de Internet.

Fue quien lideró el desarrollo de Internet en Uruguay desde principios de los años 90. Desde entonces y hasta hoy ha jugado un rol destacado en el desarrollo y evolución de las TIC (tecnologías de la información y la comunicación) en Uruguay, impulsando entre otras cosas, el Plan Ceibal. Desde 2005 integra el directorio de la Agencia de Sociedad de la Información de Uruguay (Agesic).

Paulina Luisi fue la primera médica mujer recibida en Uruguay (en 1908). Se especializó en dermatología y enfermedades venéreas en París y ejerció la docencia en la Facultad de Medicina, donde pudo tener su propio laboratorio para investigaciones sobre fecundación y fertilidad. Luisi es una referente fundamental del feminismo uruguayo: creó el Consejo Nacional de Mujeres y fue, además, impulsora del movimiento sufragista en Uruguay.

Mujeres en la ciencia y la academia en Uruguay

Mundialmente se observa que en el ámbito académico la inequidad de género se hace presente tanto a nivel horizontal (a la interna de las distintas áreas científicas) como vertical (en la estructura jerárquica de la academia), lo que se traduce en una participación desigual entre hombre y mujeres.

Lamentablemente, las estadísticas locales demuestran que Uruguay no escapa de esta realidad. Si bien en los últimos años ha habido un notorio avance en lo que respecta a la inclusión y participación de las mujeres en la ciencia, todavía falta mucho camino por recorrer.

Según la UNESCO (2012), la tendencia mundial muestra que las mujeres se concentran en las disciplinas relacionadas a las ciencias biológicas y sociales, mientras que su presencia disminuye notablemente en las áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, por sus siglas en inglés). En la Universidad de la República (UDELAR) la cantidad de ingresos de mujeres a carreras de ciencias y tecnología es menor que la cantidad de varones. Las mujeres predominan en las áreas social y artística, así como en la salud; en estas áreas, es mayor el ingreso de mujeres que de hombres.

Según los datos de la UDELAR, en 2016 ingresaron por primera vez a un servicio de la universidad 23.185 estudiantes, de los cuales un 63% fueron mujeres. Según el área de estudio, en tecnologías y ciencias ingresaron 4572 estudiantes de los cuales el 46% fueron mujeres, mientras que en las áreas de salud las mujeres representaron el 72% de los ingresos y en el área social y artística un 62%.

En Uruguay, las carreras relacionadas a la salud (Enfermería, Parteras, Nutrición, Tecnología Médica, Psicología y Odontología) muestran un 70% de presencia femenina. En las áreas sociales las mujeres se concentran en las carreras de Derecho, Trabajo Social, Humanidades y Educación, y Bibliotecología; la carrera con mayor presencia masculina de esta área es Ciencia Política. En el área científico-tecnológica, la mayor presencia femenina se encuentra en Química (70% del total). En Arquitectura, Bioquímica, Biología y Ciencias de los Alimentos el porcentaje de mujeres oscila entre el 50% y 70% de los egresos. Sin embargo, en Ingeniería la proporción de varones aumenta al 70% del total, mientras que en Física, Matemáticas y Geografía varía entre el 50% y 70%. A nivel de UTU, en las carreras de Informática e Industria y Producción solo el 15.2% y el 12% está conformado por mujeres, respectivamente.

Si bien el tránsito curricular parece ser bastante parejo entre hombres y mujeres, en el campo laboral las mujeres requieren de más esfuerzo para alcanzar lo mismo que los hombres y se abren brechas de desigualdad. Las mujeres en la ciencia no alcanzan (o muy difícilmente) posiciones de liderazgo o jerarquía, y suelen enfrentar más dificultades a la hora de conseguir financiación para sus investigaciones.

En la UDELAR, institución que concentra la gran mayoría de la investigación de nuestro país, el 53,2% del personal docente está conformado por mujeres, que se concentran entre los grados 1, 2 y 3, mientras que en los grados 4 y 5 predominan los varones.

A lo largo de los casi 170 años de existencia de la UDELAR nunca ha habido una mujer rectora. En los decanatos, sin embargo, hay una tendencia a una mayor equidad: de las 15 facultades de la UDELAR, 7 tienen decana (Ciencias, Ingeniería, Psicología, Derecho, Enfermería, Humanidades y Ciencias de la Educación, Información y Comunicación). No obstante, de un total de 21 directorios, solo 8 están ocupados por mujeres (Carrera Ingeniería de los Alimentos, Casa de la Universidad de Río Negro, CURE – Maldonado, Centro Universitario Regional Litoral Norte, Escuela de Nutrición , Escuela de Parteras , Escuela Universitaria de Tecnología Médica, Hospital de Clínicas).

Las áreas STEM son el mayor desafío para lograr una situación de paridad de género. Del total de los docentes de UDELAR con dedicación total, el 48% son mujeres y en el área tecnológica su presencia disminuye al 42%. En el Programa de Desarrollo de las Ciencias Básicas (PEDECIBA), en el área de Matemáticas, Física e Informática las mujeres representan el 25%. En el Sistema Nacional de Investigadores (SNI), las áreas con menor participación femenina son Ingeniería y Tecnología (34%) y Ciencias Naturales y Exactas (43%).

En líneas generales estas estadísticas muestran que las mujeres siguen estando mayoritariamente asociadas a las áreas de cuidado, como Salud y Educación. Según las cifras del INE (2015) el 95% de los docentes de primaria son mujeres, en secundaria son el 71% y en educación técnica el 57%.

Son varios los factores que inciden en la participación diferencial de mujeres y hombres, no solo en ciertas áreas del conocimiento sino también en las escalas de mayor jerarquía dentro de la academia (fenómeno que se conoce como “techo de cristal”).

Por un lado, la discriminación de las mujeres en la ciencia se remonta a los primeros años de la infancia. Los estereotipos de género promovidos por el entorno familiar, comunitario y cultural juegan un rol clave en la construcción de la autoestima y de la percepción de las capacidades personales. Un ejemplo muy claro y sencillo es observar la oferta de juguetes para niñas y niños que claramente muestran una tendencia y reproducción de estereotipos de las capacidades que se promueven para cada género (niños: artículos relacionados a la construcción, autos, puzles, armas, informática; niñas: juguetes relacionados a la maternidad y a las tareas domésticas). Es muy común escuchar decir que los niños son más inteligentes que las niñas y que poseen una mayor capacidad para determinados ámbitos (ej.: la matemática, la física, la informática, etc.). Desde la infancia, entonces, las niñas aprenden que acceder a ciertos campos de estudio es casi imposible, por estar reservados para los niños. La falta de referentes en el área también juega un rol significativo.

Otro factor central es que en las áreas más masculinizadas hay una tendencia a la “dedicación total al trabajo” que excluye otras facetas de la vida. Esto se sustenta en el hecho de que el trabajo doméstico y de cuidados ha sido históricamente relegado a la esfera femenina.

Es frecuente observar que las mujeres que llegan a altos cargos del sistema científico (también ocurre en el ámbito empresarial) son solteras o no tienen hijes, mientras que los varones en las mismas posiciones han desarrollado redes familiares. Las investigadoras madres deben conciliar la esfera doméstica y de cuidados con una profesión que implica altos niveles de producción casi ininterrumpida, viajes al exterior por períodos prolongados y condiciones institucionales muy precarias en términos de cuidados (acceso a guarderías, salas de lactancias, entre otras).

La identificación del problema de los ámbitos de formación académica y su visibilización nos permite tener un análisis claro de los estereotipos de género y cómo han impactado en la construcción y reproducción de sociedades sexistas y patriarcales. Abrir las puertas del conocimiento y no relegarlo a la esfera privada ni a casos particulares tiene que ser un objetivo común como sociedad y debe ser impulsado a través de políticas públicas con perspectiva de género.

El campo de la ciencia es amplio para describir, para estudiar, para crear, para revolucionar y para transformar las relaciones desiguales y la reproducción de las injusticias: que los estereotipos de género no coarten tus deseos o sueños.

Lecturas recomendadas disponibles

Fuentes

Anuario Estadístico 2015 – Instituto Nacional de Estadística 

Artículo “El techo de cristal de las mujeres en la Ciencia” 

Artículo “Mujeres en la ciencia: La brecha que persiste” 

Artículo “Newton, tenemos un problema” la diaria, 5 de junio de 2018. 

Artículo “Por más mujeres en la ciencia” 

Bielli A, Buti A, Viscardi N. 2002. Mujeres investigadoras uruguayas: ¿participación real o incierta? Serie Documentos de Trabajo – Documento de Trabajo Nº 9. CSIC, UDELAR.

Estadísticas básicas 2016 de la Universidad de la República.

Infografía “Educación en Áreas STEM”. Art. 2 “Fondo Universitario para contribuir a la Educación Pública de Temas de Interés General” 2018.

Infografía “La ciencia avanza ¿avanzan las científicas?”. Art. 2 “Fondo Universitario para contribuir a la Educación Pública de Temas de Interés General” 2018.

Sitio web UDELAR 

Tomassini C. 2013. Ciencia académica y género. Trayectorias académicas de varones y mujeres en dos disciplinas del conocimiento dentro de la UdelaR. CSIC.

Imagen: Patrón diseñado por pikisuperstar

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