Día de la Visibilidad Lésbica

26 Abr 2019 | Contenidos

¿Por qué se conmemora el Día de la Visibilidad Lésbica? Esta fecha tuvo su origen en 2008, cuando un grupo de personas y organizaciones LGBTQI se pronunció en España para reclamar los derechos que tiene la comunidad lesbiana en las instituciones públicas, así como exigir que sean respetadas y tomadas en cuenta. En Argentina, el Día de la Visibilidad Lésbica se conmemora desde 2010 cada 7 de marzo, fecha del crimen de odio contra Natalia “Pepa” Gaitán.

Ambas fechas nos sirven hoy para visibilizar la problemática y, sobre todo, para no olvidarnos de las lesbianas que decidieron hacer pública su lucha en reclamo por libertad, derechos y justicia.

En una sociedad donde la heteronormatividad, definida por Judith Butler como un régimen social y político en donde el sexo anatómico, la heterosexualidad y la identidad de género acorde al sexo asignado al nacer son construidos como algo “natural” y “necesario”, todo lo que desafía ese orden es antinatural y, como tal, objeto de rechazo.

En el contexto cultural de la heteronorma, la atribución de sexo es una decisión política, donde lo masculino y lo femenino son representaciones y rigen todos los aspectos de la vida de la persona. Las mujeres lesbianas están expuestas a una doble discriminación: por su condición de mujeres y por su condición de lesbianas.

 

La importancia de la visibilidad desde la perspectiva lésbica:

La visibilidad es un fenómeno social que busca la aceptación de la diversidad sexual, a través de distintas formas de manifestaciones. Las lesbianas junto al resto de las disidencias del colectivo LGBTQI nos vemos enfrentadas a una la lucha diaria por no ser silenciadas o negadas en nuestra sexualidad. Pronunciarla públicamente no tendría que ser la regla, ninguna persona heterosexual siente esa necesidad, sin embargo, muches de nosotres sentimos que debemos hacerlo.

Visibilizarse como lesbianas es una posición que viene acompañada de prejuicios, rechazo e incluso agresiones físicas o psicológicas. Las lesbianas escuchamos con frecuencia toda clase de comentarios, calificativos y silenciamientos acerca de nuestra orientación sexual: “Sos muy chiquita, todavía no sabes lo que querés”; “¿Cómo que sos lesbiana si sos linda?”; “¿Estás segura de que esta es la opción/estilo de vida que vas a elegir?”; “¿Qué te hicieron los hombres para dejarte así?”; “Es una etapa, ya pasará”; “Son amigas”; “¿Es porque no querés ser madre?”. Como si las niñas a las que les preguntan cada día si tienen “algún noviecito” en la escuela no fueran igual de pequeñas. Como si nuestra orientación sexual fuera una opción.

Necesitamos la visibilidad para tener la libertad de expresar el deseo o el afecto en público y que eso no nos exponga a agresiones físicas ni verbales. Que no nos exponga a comentarios de desconocides que sienten el derecho de intervenir sobre nuestra intimidad, como si fuera algo que les pertenece o que existe para su placer. La necesitamos para que nos dejen de ver como las que odian a los hombres y no toleran chistes machistas. Para que no nos aíslen en el trabajo ni en los centros educativos solo por no encajar en la norma.

 

Normativa contra la discriminación y dónde denunciar

En la educación, les docentes son menos proclives a intervenir en casos de acoso sexual homolesbotransfóbico en el ámbito educativo que en aquellos en donde se manifiesta otro tipo de discriminación (1).

En el campo de la salud, la invisibilización se marca en la ausencia de profesionales capacitades para asesorar a lesbianas en su salud sexual y prevención de enfermedades de transmisión sexual.

En Uruguay existe una normativa de amparo para denunciar cualquier episodio de discriminación basada en la orientación sexual:

El 18 de agosto del 2004 el Parlamento aprobó la Ley No 17.817 que define discriminación como “toda distinción, exclusión, restricción, preferencia o ejercicio de violencia física y moral, basada en motivos de raza, color de piel, religión, origen nacional o étnico, discapacidad, aspecto estético, género, orientación e identidad sexual, que tenga por objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos humanos y libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural o en cualquier otra esfera de la vida pública” (2). Esta misma definición aparece en la resolución que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU aprobó en 2011 contra la violencia y discriminación por orientación sexual e identidad de género (3).

  •  La Ley 17.817 creó la Comisión Honoraria contra el Racismo, la Xenofobia y toda otra forma de Discriminación, que funciona en el ámbito del Ministerio de Educación y Cultura. Su cometido es recibir denuncias de discriminación y evacuar dudas gratuitamente, realizar denuncias penales si se considera pertinente, promover políticas públicas en esta área, asesorar al sistema judicial y desarrollar actividades de difusión y educativas. Teléfono: 29157919 int. 203 / Correo electrónico: comnodiscriminacion@mec.gub.uy / Recepción de correspondencia: Sarandí 423 apto 102 / Atención al público: martes, miércoles y jueves de 11 a 15 h.
  • La Ley 18.446 (4) creó la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo, que también recibe denuncias en su página web (https://www.gub.uy/institucion-nacional-derechos-humanos-uruguay). Esta institución se ha ocupado de situaciones de discriminación por orientación sexual que quizá no puedan ser tenidas en cuenta en el ámbito judicial.
  • En el ámbito de la salud, quienes hayan sentido que no recibieron una atención correcta o quienes hayan sido víctimas de algún tipo de agresión por su orientación sexual pueden recurrir a los servicios de Atención al Usuario de cada centro de salud o ingresar un reclamo o denuncia en Atención al Usuario del Ministerio de Salud Pública (https://tramites.gub.uy/ampliados?id=1825).

Las normas antidiscriminatorias son imprescindibles, pero no suficientes para evitar la lesbofobia. Permiten un amparo jurídico para lidiar con los casos más extremos, pero están lejos de producir transformaciones sociales y culturales (5).

Gracias a la lucha constante de generaciones del colectivo LGBTQI así como del movimiento feminista se ha avanzado en derechos sustanciales para las lesbianas. Sin embargo, es necesario continuar visibilizando las problemáticas específicas porque la discriminación y las violencias se siguen reproduciendo como opresiones cotidianas. Como dijo Audre Lorde: “no hay jerarquías en la opresión”.
Juntas somos poderosas.

Fuentes:

(1) Algunos estudios sobre este problema: I, II, III

(2) Ley N° 17.817

(3) Consejo de Derechos Humanos de la ONU (2011). Resolución contra la violencia y discriminación por orientación sexual e identidad de género.

(4) Ley N° 18.446

(5) Sempol Diego (Coord). (2014). De silencios y otras violencias. Políticas públicas, regulaciones discriminatorias y diversidad sexual. MIDES, Uruguay.

 

 Ilustración: Clara