8 de marzo: lucha, resistencia y unidad

7 Mar 2019 | Comunicados

Llegamos a un nuevo 8 de marzo en el que sigue siendo necesario que las mujeres nos organicemos y movilicemos unidas para visibilizar nuestras opresiones, denunciar injusticias y reclamar por nuestros derechos.  

Desde el 8 de marzo pasado, han muerto 35 mujeres por violencia machista. En las Alertas en las que lloramos estas muertes, gritamos que ante cada agresión machista responderemos con resistencia feminista. Pero no olvidamos que el Estado es responsable y, como tal, tiene que dar respuestas y, sobre todo, tomar decisiones. Por eso reclamamos presupuesto real y suficiente para la Ley de Violencia Basada en Género, y un trabajo profundo y consciente de sensibilización en la órbita policial y judicial, para que su acción esté a la altura del problema.

Hay 72 desaparecidas, de las cuales una gran cantidad son mujeres jóvenes y menores de edad. Hay familias sin respuestas. Nos preocupa la vulnerabilidad de las mujeres, adolescentes y niñas que pueden caer en redes de trata con fines de explotación sexual, así como la trama de complicidades y negligencias que sostienen estas organizaciones y perpetúan este delito de lesa humanidad.

El avance del fascismo en la región y en el mundo nos interpela profundamente, así como la escalada de odio y violencia que afecta los derechos y libertades de las personas más vulnerables. En el contexto en el que nos encontramos, y en el marco del feminismo interseccional, es absolutamente central priorizar a las mujeres en situación de vulnerabilidad socioeconómica, a niñes y jóvenes, y a quienes por expresar su disidencia sufren múltiples formas de violencia y opresión.

Como trabajadoras, cada previa al 8M nos enfrentamos a la agotadora discusión sobre el apoyo y las garantías que la central sindical puede darnos para realizar un paro nacional de mujeres. El PIT-CNT sigue sin responder satisfactoriamente al reclamo de un paro de 24 horas para que las mujeres puedan movilizarse por sus derechos. Recordamos a la central sindical que el 8 de marzo es el día de la mujer trabajadora, en homenaje a las obreras que murieron en la fábrica de Cotton Textile luchando por condiciones laborales dignas. Más de 100 años después, las mujeres seguimos luchando por nuestros derechos y para ello el apoyo sindical es central. La lucha feminista subyace al movimiento obrero, por lo que le exhortamos que esté a la altura. 

Como mujeres estudiantes, notamos la falta de aplicación de protocolos en materia de género. Algunos centros de estudio tienen sus propios procedimientos particulares, pero hace falta una red que incluya un observatorio y evaluación conjunta, así como la definición de una unidad específica en cada institución, donde se reciban planteos sobre violencia de género y se realice un seguimiento. Por otro lado, es de extrema importancia que se aplique el Plan Nacional de Educación Sexual.

Por estas razones, el 8 de marzo:

Paramos para visibilizar el impacto que tiene nuestra ausencia en el ámbito laboral, doméstico y en la vida pública. En 2019 aún muchos dan por obvio y natural que las tareas del hogar y de cuidados recaigan sobre las mujeres, que nos paguen menos por igual trabajo o que sea una exepción alcanzar espacios de decisión.

Marchamos para mostrarle al mundo que estamos unidas y que, a pesar de las amenazas, de la violencia y de la avanzada de la intolerancia y los discursos de odio, no dejaremos de luchar por nuestros derechos y por reclamar equidad y justicia social.

En el Día Internacional de la Mujer estamos por todas: por las que no pueden y por las que no quieren; por las que no esperan un “feliz día” y por las que desean flores de regalo. Este 8M nos puede encontrar felices, enojadas, tristes, cantando, gritando, bailando, marchando o simplemente pensando en qué es ser mujer en esta sociedad, pero lo importante es sabernos compañeras y luchar por todas, porque a pesar de nuestras diferencias nos merecemos ser libres.

Este es un nuevo 8 de marzo de lucha, resistencia y unidad.

De lucha, porque alzamos nuestra voz y ponemos nuestros cuerpos en acción para que dejen de matarnos, desaparecernos, violarnos y acosarnos.

De resistencia, porque sobrevivimos al patriarcado y al capital que explota nuestros cuerpos; porque resistimos la cultura machista que nos abusa día a día en la calle, en las redes y  en nuestros hogares.

De unidad, porque el contexto regional nos necesita más unidas que nunca en la diversidad. Uno de nuestros lemas es “Juntas somos poderosas” y esa frase cobra más importancia que nunca cuando acciones y discursos se proponen dividirnos para debilitarnos.